Eliades Ochoa, como nunca
Da gusto celebrar los 60, si los años han sido felices y fructuosos. ¡Y qué mejor felicidad, si se habla de un artista, aún con los aplausos, las ovaciones y el recuerdo del público de cualquier lugar del mundo!
Se trata del músico cubano Eliades Ochoa, declarado defensor del son y la música tradicional, quien a partir de este domingo iniciará su primera gira nacional, con el nombre Estoy como nunca, expresión que refleja su espíritu y voluntad ante el trabajo.
Procedente de Santiago de Cuba, Eliades nunca fue a una academia de música, sino que aprendió a tocar la guitarra desde niño en los bares y en las calles de la ciudad que lo inspiró con sus trovadores legendarios como Miguel Matamoros, Pepe Sánchez o Sindo Garay.
Su trabajo más relevante se registra desde 1978, cuando asumió la dirección del cuarteto Patria (creado cinco décadas antes), y tan profundo ha sido su vínculo con este conjunto que hoy día cuando se le pregunta a Eliades la cantidad de hijos que tiene, él responde siete: tres concebidos y los cuatro del grupo.
En justa defensa de su obra y la de sus maestros, el artista asegura
que el mejor ingrediente que tienen los ritmos cubanos es que vienen de
Oriente, de la tierra caliente que tiembla, donde el ron se toma sin
hielo; o sea que es un problema de temperatura; por eso sus
presentaciones en el extranjero, aunque sea invierno, desprenden tanto
calor.
Opina que la música cubana es tan rica, que sólo hay que darle brillo a todo lo que se extraiga de su baúl para que parezca una gamuza.
Actualmente prepara un disco con el artista africano Tumani, que aún con la fusión lograda, se desprenderá el sabor a Mayarí Arriba y a Santiago de Cuba, pues las raíces implican un ritmo peculiar que no se puede evitar, agregó.
Desde los cinco premios Lucas (distinción que se otorga en Cuba) por el video clip Píntate los labios María, hasta los discos de oro y platino, obtenidos por las numerosas ventas de la placa que le dio el boom, este lobo guajiro, como lo conocen sus allegados, se ha convertido en el músico cubano más premiado y el que más ha realizado giras internacionales.
A pesar de sus muchos años de trabajo, el público de la capital no ha tenido muchas oportunidades de disfrutarlo, a lo que él responde con su eterna fidelidad a la tierra de Santiago, en cuya Casa de la Trova, frecuentemente hace vibrar su guitarra de ocho cuerdas y luce su sombrero negro. Afortunadamente, este viaje por toda Cuba será un deleite para todos.

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