Pensar en términos de Patria y de Humanidad

Roberto Fernández Retamar es una de esas criaturas enormes —de tamaño y de personalidad— que mucha falta hacen en los círculos intelectuales de todos los tiempos. Por más de medio siglo ha dedicado todo su talento, energía y valor, a la apasionante batalla que significa el reconocimiento de su país como uno de los pilares del universo cultural en Nuestra América.
Ahora que la Oficina en Cuba de la Unión Latina decidió concederle el Premio de la Latinidad, me pareció el momento ideal para abordarlo. El presidente de la Casa de las Américas (o la Casa de Haydée, como él prefiere llamarla) tiene porte de noble caballero, es el hombre de letras por excelencia.
En un rinconcito de la Basílica Menor de San Francisco de Asís tuvo lugar esta conversación con Retamar, matizada por un torrente de interrupciones.

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